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Los
restos del naufragio de la embarcación de St. John’s/Bahamas – una embarcación
misterio de los años 1500
Los
restos de la embarcación de St. John’s, Bahamas es lo
que queda de una embarcación de vela española no
identificada de mediados del siglo XVI. La embarcación
encontró su fin en 5 metros de agua en la punta
sudoccidental de Little Bahama Bank, aproximadamente 37
kilómetros nor-noroeste de West End, la isla Grand
Bahama. Esta zona está situada a lo largo del extremo
este de la corriente del Golfo cuando esta pasa entre
Florida y las islas Bahamas.
El
lugar fue descubierto en julio de 1991 por la empresa de
salvamento marino St. John’s Expeditions, con sede en
Florida, durante su reconocimiento de una zona a la cual
el gobierno bahamense le había otorgado una concesión
para explorar los restos de embarcaciones sumergidas.
Cuando se descubrió este lugar en particular, se
consultó con los arqueólogos e historiadores
familiarizados con las embarcaciones y la navegación de
la era colonia, entre ellos un representante de Mel
Fisher Maritime Heritage Society (MFMHS), para realizar
una evaluación de los restos. Todos concluyeron que los
restos eran del Siglo XVI y podían contribuir a un
mejor entendimiento del inicio de la colonización de América.
En
diciembre de 1991, tras explorar una variedad de
opciones a ser descubiertas, St. John’s Expeditions
tomó la decisión de aliarse con MFMHS para conducir
una evaluación arqueológica de los restos. Bajo el
acuerdo, todos los materiales del lugar fueran
distribuidos por las a St. John’s Expeditions por las
Bahamas
Serían
albergados en las instalaciones de Key West a manera de
una colección permanente con acceso a tanto al público
como los investigadores interesados. Para garantizar que
fuera un estudio estructurado, se formuló un plan de
excavación al utilizar una lista de preguntas de amplio
alcance acerca de la embarcación. Desde entonces, los
restos han sido examinados por medio de un sistema
basado en unidades de un metro cuadrado, bajo el cual se
anotan todos los materiales relacionados a los restos.
La inusual alianza, la cual ha permitido que los restos
pasen del plano privado al público, continúa
prosperando. Desde su creación, se han conducido cinco
periodos de excavación y son estas expediciones las que
han servido como base de los conocimientos de la
embarcación perdida desde hace tanto tiempo y la era
que representa.
Los
datos recolectados durante la excavación de más de 200
unidades ha dejado en claro que la mayoría de los
restos de esta embarcación y su contenido han sido
preservados en un contexto no perturbado. Por lo
general, los artefactos parecen haberse movido poco
desde su deposición inicial y pueden ofrecer un
importante entendimiento de la disposición interna y
las prácticas de carga utilizadas a bordo de la nave.
Revela la ubicación de la cocina, las estrategias de
arrumaje para los distintos tipos de armas y artillería,
además del almacenaje de las diversas provisiones.
Lamentablemente,
los restos fueron dañados por buscadores de tesoros
durante exploraciones indocumentadas anteriores,
particularmente las zonas de la estructura inferior del
casco, donde el lastre estaba más concentrado.
Dichosamente,
la ausencia de un "tesoro " entre los restos
ha hecho que haya poco incentivo para realizar tal
exploración y puede ser parte de la razón de la poca
alteración observada. Los restos de madera de la propia
nave son bastante frágiles. Por lo general, se
encuentran en su contexto original, pero están bastante
suaves y erosionados dada su larga inmersión.
Esta
estructura se está registrando por medio de dibujos y
fotografías antes de volverse a enterrar, tal como fue
encontrada. Lo que se ha examinado es, en su mayor parte,
el casco exterior, bandas a que periódicamente
intersecan los componentes del armazón. Están unidas
por combinaciones de garfios y clavijas. Además una
pequeña sección de lo que se piensa que es la quilla o
algún componente bastante relacionado, ha sido
encontrado en el extremo oeste del lugar. La estructura
continua que ha sido encontrada tiene 12.9 metros de
longitud. La interpretación actual de la evidencia
muestra que la embarcación listó sobre el estribor.
Se
espera que al combinar datos adicionales del campo de
acción con la estructura conocida, el lastre de piedra,
los componentes de aparejo y los garfios individuales,
exista suficiente información para determinar el tamaño
y diseño original de la embarcación.
Se
han recuperado más de mil artefactos individualmente
identificados. Además, miles de pedazos de objetos de
barro de botijas de aceitunas y cientos de clavos y
fragmentos de aros de hierro de barriles han sido
registrados sobre la base de unidades. La gran y diversa
colección muestra que la embarcación era una comunidad
flotante con la compleja infraestructura necesaria para
garantizar un viaje exitoso. Cuando se dé un contexto
firme a los restos, estos artículos han de convertirse
en un punto de referencia básico para cualquiera
interesado en asuntos marítimos de los inicios de la
era colonial o cómo funcionaba Hispanoamérica. Armas,
entre ellas batería de artillería de tres bombardetas
y ocho versos,
nueve
ballestas, arcos y armas con varas, proporcionaban a la
tribulación una variedad de opciones militares.
Los
muchos encontrados de ceramios vistos entre los restos
reflejan no sólo las diversas categorías funcionales,
tales como vajilla, recipientes para medicamentos y para
la preparación y almacenaje de comida, sino también
los cambiantes gustos estéticos de España colonial y
los patrones de intercambio de la época. Los restos de
más de cien botijas de aceitunas, además de diversas
mayólicas españolas e italianas, una variedad de loza
con esmaltes de plomo, vasijas de barro madera de
Colonia, loza bizcocho sin barnizar y un ceramio pulido
de origen azteca conforman la mayor parte de este grupo.
Otros
artefactos misceláneos incluyen componentes de aparejo
de hierro, peltre, una herradura, un frasco de vidrio,
una jeringa de bronce para enemas, sellos de plomo para
telas, herramientas de carpintería, fragmentos de una
pipa de barro, un casco de hierro y el fémur de un
cocodriliano joven. Significativamente, la combinación
de sellos de los quilatadores estampados en dos pequeñas
monedas de plata, las cuales fueron acuñadas en la
Ciudad de México, sólo podrían haberse encontrado en
la nave si ésta navegó en algún momento posterior a
1554. También se ha recobrado una pepita estampada de
plata peruana. Es interesante señalar que no se ha
identificado un cargamento obvio en el lugar.
Puede
decirse que la embarcación naufragó una o dos décadas
después de 1555, sobre la base no sólo de evidencia
temporal ofrecida por las monedas, sino una gran colección
de artefactos medievales cuya popularidad estaba en
ocaso. La presencia de una variedad de productos
americanos indica que hizo contacto en algún punto del
Nuevo Mundo. Significativamente, los restos del
naufragio están localizados a lo largo del extremo de
la corriente del golfo, la cual corre hacia el norte; la
principal vía marítima de para el viaje de regreso en
la Carrera de Indias circular. Lo más probable es que
esta embarcación era un mercader intercontinental que se utilizaba para
transportar no sólo gente y productos, sino ideas y
culturas a lugares donde podrían haberse adaptado y
vueltos a combinar.
La
arqueología determina la cantidad de cambios culturales
por medio de los restos materiales y la evidencia
proporcionada por St. John’s es sólida. Se ha
descubierto cerámica española, italiana, alemana y
azteca, además de peltre que probablemente es de origen
inglés. Es evidente la adaptación europea a la práctica
americana de fumar tabaco. La plata del nuevo mundo en
los bolsillos de los marineros estaba destinada a ser
gastada en puertos europeos. La presencia de animales
domésticos del viejo mundo en el barco, tales como
caballos, cerdos y vacas, muestra que, para aquellas épocas,
éstos tenían un impacto en ambos lados del Atlántico.
El pequeño cocodriliano estaba siendo llevado a España,
por alguna razón. Es claro que el concepto de un crisol
material, si no cultural, es válido en América, aún
durante este periodo de colonización.
Actualmente,
el proyecto de los restos del naufragio en St. John’s,
Bahamas prosigue. La conservación y el análisis de los
materiales recuperados están en camino, aunque lejos de
completarse. A medida que se limpian, registran e
investigan los
artefactos, se realizan trabajos en los archivos españoles
para compilar listas de embarcaciones perdidas en la
zona del banco de Little Bahama durante la tercera parte
del Siglo XVI, además de localizar sus manifiestos.
Estos serán comparados con la evidencia arqueológica
para identificar los restos.
Un
sitio de la Internet recientemente creado los presentará
pronto y los hará fácilmente asequibles por todo el
mundo. Se brindan actualizaciones bimensuales a los
miembros de MFMHS por medio de una hoja informativa.
Actualmente,
una parte de la colección se encuentra en exhibición
en el museo de Key West y el resto está disponible bajo
cita para el estudio. La MFMHS está muy comprometida a
la educación pública y planea crear una gran exhibición
que ira de gira y llevará la historia de esta embarcación
a lugares donde la arqueología marina y los restos de
naufragios son conceptos poco comunes. Un importante análisis
escrito coincidirá con la exhibición. Finalmente, los
materiales serán albergados tanto en las Bahamas como
en Key West.
Por
medio de mucha cooperación, paciencia y anhelo, se está
permitiendo que florezca un importante recurso histórico
y arqueológico, el cual nos revela su antigua historia. Se están aprendiendo lecciones a través del estudio de
estos restos, pero todos aquellos involucrados aún están
en la etapa de aprendizaje, la cual probablemente se
extenderá unos cuantos años. Al final de este periodo,
cuando se cuente la historia, se podrá comparar con
recursos culturales relacionados y se confirmarán,
refutarán y clarificarán las teorías para, en algún
momento cercano, llegar al punto de poder parar de
repetir el mantra "simplemente no sabemos
suficiente sobre estos naufragios”.
La
flota de 1622
Henrietta
Marie
Los
restos del St. John's en Bahamas
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