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AL
RECORDAR A MEL…
"¡Una
vez que uno ve el fondo del océano pavimentado con
monedas de oro, nunca se olvida!"
Mel
Fisher, 1922-1998
Uno
de los pioneros iniciales de la industria del buceo …
un soñador y visionario … el descubridor del mayor
tesoro desde que se abriera la tumba de Tutancamón …
el hombre que compartió con el mundo la recompensa de
las exploraciones del Nuevo Mundo por España Mel Fisher
fue todos ellos y más.
Los
años iniciales
Nacido
en 1922 en Hobart, Indiana, Mel leyó Isla del Tesoro de
niño y la cual consideraba que probablemente fue lo que
le pegó la fiebre del tesoro. Mel, un inventor aún de
muy niño, recuerda que hizo su primer casco de buceo
con un balde, un pedazo de manguera y una bomba de
bicicleta.
Mel
estudió ingeniería en Alabama University antes de
unirse al ejército durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante la guerra, viajó por toda Francia y Alemania
reparando todo aquello que había sido bombardeado.
Mientras mejoraba sus aptitudes de mecánica e innovación,
nació un nuevo deporte con el pretexto de la guerra. El
desarrollo del Self-Contained Underwater Breathing
Apparatus (Aparato Autocontrolado de Respiración
Submarina o SCUBA por sus siglas en inglés) hizo que
por primera vez fuera práctico trabajar y divertirse en
la profundidad del océano.
Mel
Fisher, pionero del buceo
Para
1950, Mel se había mudado a California, donde montó un
rancho para criar pollos pero pronto abrió el primer
centro de buceo del estado en uno de los cobertizos de
la granja.
Era
pequeño, pero era el único lugar el que los buzos podían
conseguir equipo. Mel ofrecía clases gratis de buceo a
cualquiera que comprara el equipo.
Resuelto
a desarrollar el deporte, modificó equipos existentes
de buceo y snorkel para hacerlos más fáciles de
usar. Cuando fue necesario, inventó equipo él mismo.
Mel
respaldó sus actividades personales de buceo con la
filmación de las primeras películas submarinas que
mostraban las maravillas del mundo acuático y exhortaba
a la gente a aprender a bucear.
En
1953, Mel decidió vender el rancho y concentrarse en el
negocio de buceo. Se dio cuenta que la familia con quien
negociaba para la compra del rancho tenía una bella
hija, Dolores, conocida como Deo. Mel ofreció a enseñarle
a bucear y rápidamente pasaron de ser pareja de buceo a
novios a marido y mujer. Pasaron su luna de miel en los
Florida Keys, donde combinaron el negocio con el placer
mientras Mel filmaba una de sus películas más
conocidas, The Other End of the Line.
Una
vez vendido el rancho, la pareja se mudó a Redondo
Beach y abrió Mel's Aqua Shop. Trabajaron
incesantemente y manufacturaron uno de los primeros wet
suits y construyeron sus primeros arpones. El padre
de Mel, Earl, estaba a cargo de hacer pesas de plomo,
llenar los tanques de aire y reparar el equipo, mientras
su madre, Grace, ayudaba a administrar el negocio. Ambos
padres aprendieron a bucear.
El
inicio de la fiebre del tesoro
La
búsqueda inicial de oro de Mel no fue en el océano
sino en los ríos. Desde 1849, California había sido el
estado de la fiebre del oro y la búsqueda del metal
precioso era un pasatiempo popular. Mel se percató que
el equipo SCUBA podía ofrecer mucho mejor acceso a los
bancos de los ríos y dio lo que consideró sería una
pequeña charla sobre el tema. En vez, su audiencia fue
inmensa. Había nacido un nuevo pasatiempo. A medida que
creció su popularidad, las ventas del centro de buceo
aumentaron y los Fisher disfrutaron de enseñar y buscar
oro ellos mismos.
Nunca
contento con dormirse en sus laureles, Mel comenzó a
bucear los restos de las embarcaciones y pronto descubrió
el gozo del salvamento histórico. Él y Deo bucearon
por todo el Caribe y América del Sur mientras filmaban
películas y simplemente exploraban.
Deo
Fisher, pareja de buceo
Como
la pareja de buceo y socia de Mel, Deo fue una de las
primeras mujeres en aprender a bucear y lo asumió como
carrera. Cuando
ella y Mel compraron el terreno para su negocio, fue
necesario recaudar el dinero para construirlo. Ella
y Mel bucearon en busca de langostas para ayudar a pagar
la construcción. ¡Una langosta equivalía a hasta
siete bloques de concreto!
Cuando
Mel y Deo consideraron sus planes de mercadeo, se dieron
cuenta que existía un gran segmento de la población al
que no estaban llegando: las mujeres. Deo le enseñaba a
bucear a la gente, pero pocas mujeres acudían a
aprender. "Queríamos mostrar que no era sólo un
deporte para machos”, dijo Deo. "Las mujeres podían
hacerlo tan bien como los hombres. ¡Simplemente
necesitaban la publicidad!"
Deo
ofreció retar el récord de entonces de permanencia
bajo el agua: 50 horas. El 2 de agosto de 1959, cuando
tenía apenas 23 años, descendió en un tanque vacío
de marsopas en el Hermosa Beach Aquarium en medio de
gran cobertura por los medios. Durante 55 horas, 37
minutos y 11 segundos, Deo permaneció bajo agua, donde
tomó jugo de naranja y sopa y comió bananas. Para
pasar el tiempo, jugó ajedrez con Mel, vio televisión
con un aparato que éste había colocado dentro del
tanque y leyó libros
y revistas húmedos. Mel y sus tres hijos Dirk,
de 5 años de edad; Kim, de 3; y Kane, de 9 meses de
edad, pasaron horas observándola. Kane dio sus primeros
pasos mientras ella se encontraba bajo agua.
Cuando
los Fisher se aburrieron de bucear localmente,
comenzaron a promover excursiones de buceo, primero
durante fines de semana, luego durante semanas enteras y
luego de un mes de duración. Deo ayudó a Mel a
encabezar estas expediciones por todo el mundo. Durante
una tal aventura, se convirtió en la primera mujer en
bucear en un cenote en el Yucatán. Deo compartió todos
los peligros de Mel y en varias ocasiones sus
embarcaciones zozobraron mientras exploraban. Una vez,
en California,
tuvieron que nadar de regreso y subir escarpados antes
de llegar a casa 12 horas más tarde. En otra ocasión,
cuando su embarcación se hundió, tuvieron que achicar
agua para salvar sus vidas. Fueron rescatados por un
barco de carga al último minuto.
De
joven, Deo apareció en varios programas de televisión
acerca del buceo y en muchas de las películas de Mel.
También trabajó bajo contrato. En una ocasión se
vistió de sirena para una campaña publicitaria. Pero
siempre emprendió estas actividades dentro del contexto
de promover el negocio de la familia, inicialmente al
bucear y luego al buscar tesoros de barcos naufragados.
"Lo
que uno tiene que darse cuenta acerca de mi madre”,
dice Taffi Fisher, "es que siempre estuvo allí
para todo. No cocinaba, no cosía ni tenía tiempo para
eso. Estuvo del lado de Papá en todo momento".
Descubrimientos
iniciales de la flota de 1715
Aunque
administrar Mel's Aqua Shop era divertido, los Fisher se
interesaron más en bucear puntos en particular de gran
interés natural o histórico. De camino de regreso de
una de sus expediciones de buceo en 1964, los Fisher
pasaron por Sebastian, Florida, para conocer a Kip
Wagner, un buscador de tesoros de la zona.
A
comienzos de los 1960, Wagner había encontrado monedas
de plata que había arrojado el mar y esto inició su búsqueda
de tesoro. Wagner fundó una compañía llamada Real
Eight y consiguió concesiones del estado para zonas
prometedoras del lecho marino. Comenzó a buscar restos
del tesoro de la flota de 1715, el cual se había
hundido a lo largo de la costa entre Sebastian y Fort
Pierce.
Mel
y Deo tomaron la decisión inmediata que esta era la
manera de hacer realidad su sueño de mudarse a Florida
¡y buscar tesoros todo el tiempo! Mel trajo consigo de
California un equipo de buzos e ingenieros expertos,
todos de los cuales estaban fascinados con la búsqueda
de restos de naufragios. El grupo consistía de Mel y
Deo, Rupert Gates, Demosthenes "Mo" Molinar,
Dick Williams, Walt Holzworth, Arnold McLean y Fay Field
y se llamaba Universal Salvors (el cual más adelante se
demominó Treasure Salvors).Universal Salvors trabajó
en el equipo de Kip Wagner en varios lugares y en
relaciones públicas conjuntas.
Mientras
trabajaban en un naufragio llamado "Colored Beach
Site", Mel y Universal Salvers descubrieron una
alfombra de miles de monedas de oro en el fondo del mar.
Este fue el primero de varios descubrimientos
impresionantes por el grupo. Los descubrimientos
generaron una rebatiña de oro de otros buscadores de
tesoros al lugar, lo cual forzó al estado de Florida a
promulgar una ley para regir el descubrimiento y la
división de tesoros de sus aguas. Los buscadores serios,
tales como Mel y Kip Wagner, obtuvieron contratos con el
estado para realizar operaciones de salvamento de tesoro.
Parte del acuerdo era que el estado obtendría 25% de lo
que se encontrara. La ley aún se encuentra en efecto.
Mel
y Deo bucearon los restos de la flota de 1715 todos los
días. Tomaba mucho tiempo llegar en bote al lugar por
medio de canales indirectos, por lo que dejaron la
embarcación en el lugar y nadaron hasta allá en lugar.
Ya que quedaba tan cerca, pasaban su día regular de
trabajo en el sitio e iban a casa de noche. Taffi Fisher
recuerda su niñez durante este periodo. "Mamá y
Papá nadaban al bote pero había tres salientes de roca
entre la playa y el lugar. Cuando la marea estaba baja,
los tiburones salían a comer los pececitos atrapados en
los bancos, pero los pasaban de largo. ¡Mamá bromeaba
que no estaba asustada porque Papá le dijo que eran
come-hombres!"
Treasure
Salvors consistía de Mel y Deo, además de seis socios,
los cuales todos aportaron sus distintos intereses y
pericia al proyecto. Fay Field, un ingeniero que había
desarrollado su propio magnetómetro para localizar
naufragios unos años antes, se convirtió en el
principal inventor del grupo y colaboró con Mel para
perfeccionar los "buzones", el sonar de
escaneo lateral, los perfiladores del fondo submarino y
otros equipo. Walt Holzworth era un colector de monedas
que no sabía bucear cuando se unió a los Fisher. Tenía
55 años de edad entonces y tuvo que tomar la clase de
Mel varias veces. Mo Molinar era un mecánico de
embarcaciones y capitán a quien los Fisher habían
conocido en Panamá y que había ido a trabajar para
ellos en California. Dick Williams era una persona versátil
además de ingeniero. El soldador Arnold McLean ayudó a
desarrollar detectores nuevos, mientras que, según Deo,
Rupe Gates "era maravilloso en mantener las cosas
organizadas y calmar a la gente cuando se frustraban”.
Florida
Keys y los naufragios de 1733
Para
1968, los Fisher estaban buscando alternativas a la
flota de 1715. Habían recuperado gran parte de esas
embarcaciones, pero el estado de Florida y la prensa
criticaban lo que Mel hacía y el mar estaba demasiado
movido y hacía mucho frío para trabajar durante el
invierno. Mel decidió mudarse a los Florida Keys, punto
de muchos más naufragios, para buscar los galeones aún
más lucrativos de la flota de tesoro de 1622 que se había
reportado hundidos en las aguas de los cayos.
Inicialmente,
los Fisher se mudaron a Islamorada para dedicarse a la
flota de 1733, una búsqueda que había sido iniciada
por otro buscador de tesoros famoso, Art McKee. Varios
otros buscatesoros también vivía allí, entre ellos
Bob Weller, Bobby Klein, Craig Hamilton, Marty Meylach y
Tom Gurr, pero había cabida para todos y todos se
llevaban bien. Cuando el estado confiscó los hallazgos
de Tom Gurr, Mel tuvo una fiesta para animarlo.
Fue
durante esta fiesta que alguien sacó una copia de The
Treasure Diver's Guide de Potter, en la que se describía
a Nuestra Señora de Atocha como uno de los naufragios más
ricos que jamás se hubiera perdido. No sólo se había
perdido en los Florida Keys, sino que los autores españoles
contemporáneos describían el lugar como la punta de
los cayos de Matecumbe. Ya que Islamorada estaba
localizada en Upper Matecumbe, Mel parecía estar listo
para ir tras este legendario tesoro.
Se
inició la búsqueda. No era posible determinar un lugar
exacto de los archivos españoles, pero éstos sí
mencionaban agua profunda. Mel encontró varios de los
naufragios de 1733 y una variedad de artefactos que iban
de dólares pilar hasta trabucos de chispa y candelabros
de plata, pero no el Atocha.
Mel
y Deo se unieron a la congregación de la iglesia
metodista local y allí conocieron a Eugene Lyon, quien
reveló no sólo que sabía hablar español, sino que
podía leer los garabatos inescrutables en que gran
parte de los materiales de los archivos españoles
estaban escritos. Gene también se encontraba camino a
Sevilla para concluir cierta investigación para su
tesis doctoral. Mel ofreció a Gene $10,000 y una porción
del tesoro de Nuestra Señora de Atocha si encontraba
algo útil sobre él.
En
los archivos, Gene descubrió que los "matecumbes"
de esos tiempos se referían a todos los Florida Keys y
que existía un relato de intentos de salvamento españoles
de la flota de 1622 cerca de los Cayos del Marqués, las
Marquesas actuales, cuarenta millas al oeste de Key
West.
Key
West y la búsqueda del Atocha
Para
estar cerca de las Marquesas, los Fisher se mudaron a
Key West. Para entonces, tenían una réplica de un galeón
español que utilizaban como un museo flotante en el
cual exhibía sus tesoros. Servía como atracción turística
y la oficina de Mel, mientras que la familia, que ahora
incluía los tres hijos y Taffi, una hija, vivía en una
casa flotante en "Houseboat Row" de Key West.
Deo pasaba más tiempo en la oficina para poder ir a
casa de noche después del trabajo. Las Marquesas
estaban demasiado lejos y las embarcaciones de búsqueda
permanecían mar afuera durante una semana o más a la
vez.
Para
1971, Mel había estado buscando por todas las Marquesas
y no había encontrado nada. Repentinamente, hubo más
actividad en una pista. Bob Holloway, uno de los
capitanes de Mel, encontró una inmensa ancla española
y algunos fragmentos de botijas de aceitunas, un buen
indicio que había una embarcación cerca. Mel pensó
que sus problemas habían concluido. Al continuar
buscando, Don Kincaid, un joven fotógrafo submarino
quien se había unido a la tripulación de Treasure
Salvors, descubrió una cadena de oro de 8 pies y medio.
¿De seguro se trataba de ÉL?
No
fue hasta dos años más tarde que el hijo Kane de Mel
encontró una barra de plata inscrita con números que
correspondían al manifiesto español de Nuestra Señora
de Atocha. Esto era la prueba que Mel había estado
buscando. Durante los siguientes dos años, hubo más
descubrimientos, grandes y pequeños, valiosos y
ordinarios.
Mel
sumó a un arqueólogo a su equipo, Duncan Mathewson, en
un paso significativo que lo distinguió de otros
buscadores de tesoros. Se dio cuenta que algo de la
controversia en torno a sus esfuerzos disminuiría si
tenía un arqueólogo al mando de los esfuerzos de
excavación. También se dio cuenta que los arqueólogos
sabían más acerca de los lugares históricos que él y
que Duncan podía ayudarlo a encontrar el Atocha. A
partir de entonces, había consistentemente un arqueólogo
en su equipo.
Tesoro
y tragedia
El
13 de julio de 1975, el hijo mayor de Mel, Dirk, encontró
5 cañones de bronce del Atocha. Todos pensaron que el
filón principal estaba cerca, pero una semana más
tarde, sucedió una tragedia. La embarcación de
salvamento zozobró durante la noche y Dirk, su esposa
Angel y el buzo Rick Gage perecieron. Con todo, la búsqueda
del Atocha cobró cuatro vidas jóvenes, pero la búsqueda
continuó como Dirk hubiera querido.
Durante
los diez años siguientes, hubo más descubrimientos
emocionantes, ente ellos, miles de monedas de oro, joyas
magníficas y en 1980 una gran sección de la popa de
otro de los galeones de 1622, el
Santa Margarita. Sin embargo, el filón
principal, el cargamento principal de Atocha, aún eludía
a Mel y a su equipo. Continuaron buscando.
El
factor Fisher
¿Se
trataba de la búsqueda de tesoro, una prueba de la
historia o el mundo del cine? Existe un poquito de todo
en el factor Fisher. Mel, un líder y aventurero innato,
comenzó con su propio grupo, luego comenzó a guiar a
buzos nuevos en exploraciones espectaculares y luego
encabezó tripulaciones de buzos y capitanes de
embarcaciones en una búsqueda de un tesoro hundido. Era
necesario más que saber qué hacer. Era
necesario el enorme carisma, el encanto personal y la
exuberancia de Mel. Contaba sus historias sobre galeones
españoles y promovía sus descubrimientos todo lo que
podían. Nunca había suficiente dinero para hacer todo
lo que quería, por lo era importante mantenerlo a la
vista del público. La búsqueda de tesoros es un
negocio costoso y hay cientos de días más en los
cuales no se encuentra absolutamente nada que días en
que se encuentra oro y plata. Mientras tantos, los
gastos, aún en los años 1970, a menudo amontaban a
$1,000 al día.
Mel
nunca perdió la esperanza y siempre estuvo rodeado por
mucha gente grandiosa. Muchos de ellos trabajaban por
muy poco dinero y la esperanza de una gran recompensa
algún día. Otros, también listos para una gran
recompensa, invirtieron en sus operaciones. Durante los
años 1970, los equipos de Mel encontraron pedacitos de
la flota de 1622, algunos de ellos espectaculares, otros
ordinarios. Mientras que Mel mantenía el negocio un
paso más adelante que sus acreedores, animaba a sus
equipos con su famosa frase "Today's the Day"
(Hoy es el día). Siempre optimista, parecía capaz de
sacar algo de un sombrero cuando las cosas iban mal. Y
la gente creía en él.
"Recuerdo
que una vez acampamos en Ballast Key y pintamos piedras
como huevos de Pascua para una fiesta con los
inversionistas”, recuerda Taffi Fisher. A menudo, una
fiesta era la solución durante épocas difíciles. La
langosta era gratis y los buzos las cazaban a menudo, lo
cual proporcionaba un banquete. Mel animaba a las tropas
con risa y hacía que todos bailaran el hokey-pokey.
No
se olvidaba de los accionistas, ya que eran tan
importantes como los buzos. Durante una ocasión
notable, Mel invitó a 200 inversionistas a una
parrillada. Los llevó a todos a Boca Grande Key donde
había escondido un montón de etiquetas de artefactos.
Dio un detector de metal a cada uno y los puso en marcha.
Aquellos que encontraran una etiqueta recibirían una
moneda de ocho reales. Al caer la noche, todos se
sentaron alrededor de una gran fogata mientras Mel los
actualizaba sobre la búsqueda.
La
película basada en la vida de Mel, Dreams of Gold, con
Cliff Robertson y Loretta Switt, capta algo del espíritu
de la vida de los Fisher. "Excepto la parte en que
me sacan cocinando”, dice Deo Fisher. "¡Todos
los que me conocen saben que no cocino!"
Asuntos
legales
La
búsqueda de tesoros, actualmente conocido como "salvamento
histórico", nunca ha sido ilegal en Florida, pero
es controversial. Muchos arqueólogos creen que la
excavación, con o sin un arqueólogo profesional que la
supervise, no debería realizarse por una compañía con
fines de lucro. Los dilemas éticos subyacentes a esta
idea han sido fuente de cambios internos no sólo en las
operaciones de Mel sino el propio estado de Florida y
ambos han tratado de resolver el problema de su propia
manera.
En
los años 1970, el estado cobraba a los buscadores de
tesoros por un contrato de búsqueda y un permiso de
salvamento en cada sitio y hacía que pagaran una fianza.
El estado también requería que un agente estatal
estuviera presente en cada embarcación, pero sólo
asignaba uno por contrato y ese agente no podía
trabajar más de 40 horas a la semana. Durante la búsqueda
del Atocha, Mel terminó pagándoles a seis agentes,
comprando su equipo, enseñándoles a bucear y alimentándolos.
¡Era la única manera de cubrir todas las embarcaciones
y las horas de trabajo!
Mientras
tanto, el estado de Florida, y más adelante, el
gobierno federal, estaban ambivalentes sobre el éxito
de Mel: era el buscador de tesoros más exitoso que jamás
hubieran visto. Cambiaron las reglas de los contratos,
ampliaron la definición de "aguas estatales"
y en 1975, el estado de Florida comenzó a mantener que
era propietario del Atocha. El estado confiscó muchos
de los artefactos y Mel pidió a su abogado, David Paul
Horan, que apelara. Siete años más tarde, después de
141 audiencias, Horan defendió el caso de Mel ante la
Corte Suprema de los Estados Unidos y finalmente ganó.
Se otorgó a Mel todos los artefactos de Nuestra Señora
de Atocha, el Santa Margarita y el Henrietta Marie
debido al hecho que Horan pudo probar que estas
embarcaciones estaban fuera de las aguas de Florida.
Actualmente
se ha abandonado la práctica de colocar agentes
estatales en las embarcaciones y en lugar de una fianza,
el contrato es por la propiedad de materiales históricos,
con una disposición bajo la cual las operaciones de Mel
donan 20% de todos los artefactos encontrados al estado.
El estado puede escoger sus artefactos, pero el equipo
de Mel a menudo sugiere que ciertos artefactos pasen al
estado porque son demasiado importantes para permanecer
en manos privadas. En la incómoda tregua a la que se ha
llegado, las operaciones de Mel efectivamente han
establecido el estándar bajo el cual se mide a otros
buscatesoros, entre ellos mantener datos sobre todos los
descubrimientos, mantener expedientes arqueológicos,
hacer informes sobre los sitios de los naufragios y
restringir a los novatos que no entienden la importancia
de las regulaciones estatales.
Finalmente,
el filón principal
¿Es
este el día? No fue tanto el día sino el año. El fin
de semana del Día del Soldado Caído de 1985, uno de
los equipos de Mel encontró una reserva de 13 barras de
oro, 4 joyas con engastes de esmeraldas, una cadena de
oro y numerosas monedas. ¿Era parte del tesoro del
Atocha o era otro hallazgo del Margarita?
El
20 de julio, un contacto por el magnetómetro indicó un
gran objetivo en el lecho del mar. Dos buzos, Andy
Matroci y Greg Wareham, bajaron a investigar. Los
esperaba un arrecife que lucía como rocas. Los buzos
subieron a recoger un detector de metales y volvieron a
bucear. El detector de metal enloqueció: ¡era un
arrecife de barras de plata!
Andy
subió a la superficie y gritó hacia la embarcación de
salvamento, "¡Es el filón principal! ¡Estamos
sobre barras de plata!" Kane Fisher llamó por
radio a Key West, "Guarden las cartas. Hemos
encontrado el filón principal".
La
larga búsqueda había concluido. Al correrse la noticia
por todo Key West, la gente comenzó a buscar a Mel,
quien había salido a comprar un nuevo par de aletas de
buceo. La estación local de radio anunciaba, “Si
alguien ve a Mel Fisher, díganle que ha encontrado el
filón principal”. Mel oyó la noticia por primera vez
de personas lo felicitaban por la calle que. Kane le
dijo subsecuentemente, “Las barras de plata están apiñadas
como leña. Monedas por todas partes".
Habían
descubierto 1,041 barras de plata y cajas con 3,000
monedas en cada una.
Todo
el mundo llegó al lugar, entre los Jimmy Buffet, quien
se sentó en una pila de barras de plata y le tocó música
a la tripulación. La prensa mundial tenía una primicia
que muchos pensaron nunca llegaría.
Dos
semanas más tarde, a medida que seguían buscando en el
lugar, el equipo de Mel encontró 65 libras de oro en 77
lingotes, 7 discos y 7 cadenas. Continuaron y
encontraron numerosos artefactos de oro y plata, además
de casi 3,000 esmeraldas colombianas.
Sacar
la plata del mar era sólo parte de la tarea que el filón
principal involucraba. Duncan y su equipo arqueológico
comenzaron la importante tarea de registrar la evidencia
de la información del fondo del mar que completaría
los detalles faltantes de la historia de la pérdida del
Atocha. Este proceso continúa actualmente.
"La
gente necesita símbolos y el Atocha es un tipo de símbolo
de una gran aventura, una persistencia tremenda,
pugnante y un sueño que se hizo realidad”, dijo el
Dr. Eugene Lyon. "También es un logro cultural
tremendo por aquellas personas que fueron y persistieron
y encontraron los restos de la embarcación y los
recuperaron”.
Dos
años después del descubrimiento del filón principal,
los cuidadosos esfuerzos de recuperación y preservación
han resultado en un cargamento impresionante, tanto en
cuanto a artefactos como tesoros. Las proyecciones del
valor del naufragio van de $200 millones a $400 millones.
Entre los hallazgos se encontraban 127,000 monedas de
plata; más de 900 lingotes de plata que promediaban 70
libras cada uno; más de 700 esmeraldas de alta calidad
y aproximadamente 2,500 otras piedras preciosas; más de
250 libras de lingotes, discos, pedazos y cadenas de oro;
y cientos de artículos de joyería, plata, crucifijos y
monedas de oro.
Mucho
más importante para el equipo arqueológico de Mel
fueron los miles de artefactos descubiertos sobre la
vida a bordo de embarcaciones, entre ellos excepcional
equipo de navegación del Siglo XVII. Probablemente el
hallazgo arqueológico más importante fue una sección
de 30 por 20 pies de la estructura del casco inferior
del Atocha. Aproximadamente 50 de los baos del casco
inferior fueron preservados y estudiados en aguas
protegidas del Florida Keys Community College.
A
medida que continuaba la cuidadosa excavación, el
equipo arqueológico a veces se sorprendía por las
increíbles experiencias en e lugar. Por ejemplo, el
asistente arqueológico Cris Gober recuerda haber estado
trabajando duro en el agua cuando miró hacia arriba y
vio cientos de esmeraldas verdes relucientes que
flotaban por el agua hacia él. Las esmeraldas, que habían
estado escondidas en la arena, habían sido succionadas
por una “aspiradora” submarina utilizada para
limpiar la arena y el sedimento del lugar. La aspiración
sacó las joyas apenas debajo de la superficie y Cris,
como todos los demás que se vieron en una lluvia de
esmeraldas, encantado recogió todas las "gotas de
lluvia " como pudo.
El
legado de Mel
Para
1982, Mel Fisher se había dado cuenta que sus
descubrimientos eran demasiado importantes para no ser
compartidos con el mundo. Aunque ya estaba operando un
pequeño museo, quería una manera de garantizar que los
artefactos que habían hallado fueran protegidos y
exhibidos y que sus historias fueran contadas mucho
después de su muerte. Ese
año, fundó la Mel Fisher Maritime Heritage Society.
Actualmente,
gracias a la previsión de Mel, la sociedad es una
organización sin fines de lucro dedicada a la exhibición,
educación, arqueología, preservación e investigación
sobre las actividades marítimas españolas y coloniales
en el Nuevo Mundo. Gracias en gran parte a sus
donaciones de artefactos y tesoros, el museo de la
sociedad en Key West contiene la colección más
abundante de antigüedades marítimas del Siglo XVII de
este hemisferio y se ha convertido en un importante
centro de estudio de la historia marítima europea en el
Nuevo Mundo.
De
acuerdo a su deseo de compartir sus trascendentales
descubrimientos con el mundo, Mel Fisher donó la mayoría
de las colecciones de la sociedad y otros materiales
tras excavaciones subsiguientes de restos de naufragios.
La mayor parte de la colección está compuesta por más
de 85,000 artefactos de los galeones españoles Nuestra
Señora de Atocha y Santa Margarita
Entre
las piezas de estas naves se encuentran dos de los
hallazgos más espectaculares de Mel, -- el plato de oro
y el cáliz de oro utilizado para detectar vino
envenenado... la pesada cadena de oro de sacerdotes, la
cual le encantaba colgarse del cuello... la única
muestra conocida de un collar o cinturón "cinta"...
un astrolabio del Siglo XVII — y docenas de esmeraldas
de contrabando cuyo descubrimiento fue una gran sorpresa
para Mel, como también para todos los demás.
Sin
embargo, de igual importancia a los galeones que encontró
es la embarcación mercantil de transporte de esclavos
Henrietta Marie, uno de los pocos restos de una nave
negrera encontrada en este hemisferio. Fue encontrada
durante la larga, ardua búsqueda del Atocha. Nombrado
"el naufragio inglés", Mel y sus buzos la
trataron con el respeto que merecía. Actualmente, se
considera que Henrietta Marie es una de las fuentes más
grandes del mundo de objetos tangibles de los años
iniciales de la trata marítima de esclavos. Estudios
arqueológicos detenidos sacaron a la luz artefactos que
incluyen la campana de la nave, la mayor colección de
grilletes jamás recuperada en un solo sitio, cuentas de
intercambio comercial de vidrio de Venecia y piezas
extremadamente inusuales de peltre de Guillermo III, los
cuales, tras meticulosa conservación, se han sumado al
oro de los galeones en el museo de la sociedad.
En
el espíritu de Mel Fisher, los arqueólogos de la
sociedad continúan buscando restos de embarcaciones
naufragadas en aguas lejanas que nadie más tiene la
visión o experiencia para encontrar. Actualmente están
excavando una embarcación española de exploración del
Siglo XVI conocida como St. John's Wreck. Este naufragio
no perturbado ha producido ballestas, cañones y culatas
de bombarda, cañones, un casco de conquistador,
accesorios de embarcaciones y un par de compases de
navegación de punta fija de bronce. Tras concluir la
conservación en los laboratorios de la sociedad, muchos
de estos extraordinarios artefactos formarán parte de
la colección permanente.
"La
sociedad representa la clara intención de guardar para
la posterioridad lo que Mel Fisher ha encontrado",
dijo el Dr. Gene Lyon. "Mucho tiempo después que
viva cualquiera de los participantes, el significado
cultural de las naves naufragadas será presentada en
diversas exhibiciones de museo y publicaciones que
contarán a la gente sobre el mundo de la navegación”.
Appoximadamente
200,000 personas al año visitan el museo de la sociedad
para maravillarse ante los tesoros y artefactos
recuperados por Mel Fisher y sus equipos y el triunfo
del espíritu humano que representan sus descubrimientos.
Para
obtener más información, envíenos un mensaje de
correo electrónico a:
info@melfisher.org
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